Los pensamientos determinan nuestros actos.
Por eso, para cambiar de hábitos, antes se requiere antes: cambiar lo que pensamos de lo que hacemos.
Por ejemplo: si yo pienso que dando de comer demuestro mi amor por la familia, como los quiero mucho, les doy mucho de comer.
Pero eso no es "alimentarlos bién". Puedo incluso estarles haciendo daño al insistir que coman de más: un segundo plato o postre.
Si quiero cambiar de hábitos tengo que modificar el pensamiento que impulsa mis actos. Tengo que entender que estar en sobrepeso no es señal de plenitud.
Para 'estar bien' con 'bienestar' tengo que encontrar un equilibrio saludable entre mi cuerpo, mi actividad, mis emociones y mis pensamientos.
Primero tengo que estar bién YO para hacerle bien a mi familia.
¿Cómo puedo cambiar mi forma de pensar?
1.- Primero, date cuenta cómo piensas.
2.- Observa lo que haces, y el efecto real que tiene.
3.- Identifica tus errores.
4.- Infórmate. Busca ideas con efectividad probada que reemplacen tus ideas con mejoras.
5.- Decídete a cambiar.
6.- Ponte metas diarias para que tus logros sean paso a paso, y no te desanimes con recaidas que te desmotiven al ponerte expectativas demasiado altas.
7.- Comprométete, por escrito o verbalmente, compartiéndo tu determinación con alguien.
8.- Pide ayuda. Es más fácil cuando alguien te acompaña en tu proceso de cambio para animarte cuando caigas.
9.-Date un premio con cada logro (sin que justifique que te hagas daño con excesos: tomando alcohol, comiendo de más o gastando lo que no tienes). Prémiate con tiempo para tí (haz algo que te guste: cine, música, amigos).
10.- Actívate físicamente (ejercicio, imagen personal).
¡Ánimo!

No hay comentarios.:
Publicar un comentario