viernes, 3 de octubre de 2014

Cómo querer a mi esposo

Nos tenemos los unos a los otros para re-conocernos. 
Existe un viejo aforismo que cuestiona lo siguiente:
Si un árbol cae en el bosque, y nadie lo oye; nadie lo ve; nadie se percata que cayó…¿Cayó en realidad?
Si nadie hace echo de lo que digo; nadie me escucha; nadie me ve….¿Cómo puedo proyectar lo que soy y reflejarme, para verme y conocerme mejor ?
 Me conozco a través del ‘otro’ porque me reflejo en él.

 Proyecto en el ‘otro’, aquellas cualidades o defectos que yo mismo/a, poseo.
 Admiro en los demás, aquello que re-conozco porque lo tengo. Me enoja el ‘otro’, porque soy igual.
 
El problema no es tu esposo; tu madre; tu hermana o la compañera con la que vives….el problema eres tú.
Cuando nos peleamos, en realidad estamos respondiendo a algo con lo que nos identificamos, porque somos iguales. Puede ser una cualidad que me recuerda a alguien (la mayoría de las veces, a nuestro padre o a nuestra madre); algo que no he procesado o perdonado. Nos enojamos porque nos reflejamos en el ‘otro’.
Los científicos han demostrado que tenemos células receptoras en el cerebro que responden ‘en espejo’ a los demás. Imitamos o reaccionamos a través de la identificación, porque nos ‘espejeamos’…y por eso, nos enganchamos. Se llama empatía.
Si te enojas…
Detente. Aléjate de la experiencia, ya sea física o emocionalmente. Obsérvate.

 ¿Cómo estás reaccionando? ¿A quién te pareces? ¿Quién reacciona o reaccionó así en tu pasado?
Muchas veces repetimos inconscientemente, los patrones que vivimos en nuestra infancia, e invariablemente, somos nosotros quien provocamos al que nos hace enojar.
Escogemos parejas que se parecen (ya sea en algo positivo o negativo), a nuestro padre o a nuestra madre y muchas veces reaccionamos como ellos. Si recordamos que se llevaban mal, vamos a repetir los mismos patrones.
Desgraciadamente, muchos no contamos con padres o madres que mostraran su afecto a la pareja o a los hijos. Quizá sus padres tampoco lo hicieron.
Tenemos que romper el círculo vicioso de la repetición de comportamientos ‘en automático’; inconscientes.
Desarrollando consciencia de lo que hago; cómo lo hago y porqué…es el primer paso. Solo entonces podré DECIDIR Y CON VOLUNTAD, CAMBIAR.

No hay comentarios.:

Publicar un comentario