En pareja:
se vale disentir; se vale equivocarse; se vale rectificar; pero no se vale
lastimar a los hijos.
Asi como en
los alimentos hay que medir porciones y escoger comida saludable, tenemos que administrar lo que alimentamos al
alma. Todo lo que escuchamos, vemos, probamos, decimos, pensamos y sentimos
afecta nuestra vida. Para lograr una ‘vida saludable’ hay que ‘cernir’ lo que
nos hace bien, diferenciándolo de aquello que nos hace daño. Este ‘discernimiento’,
nos dará la capacidad de re-conocer lo ‘bueno’ y diferenciarlo de lo ‘malo’,
tanto en lo que ‘entra’ a nuestras vidas, como en lo que ‘sale’.Hoy en día la oferta de alternativas y su variedad, requieren saber tomar decisiones; elegir lo constructivo de aquello que destruye. El filtro, no solo es exterior.
Tenemos que filtrar las ideas, palabras y sentimientos que surgen de nuestro interior para:
- decir solo aquello que construye;
- pensar solo ideas positivas y
- reaccionar solo en respuesta a sentimientos que orientan hacia el bien.
Como parejas y padres de familia, es difícil actuar con rectitud, más aún si no ponemos límites para filtrar y desechar lo negativo. Si escucho chismes destructivos; críticas y expresiones de denostación; o si repito a mi interior, juicios auto-destructivos que me degradan, pierde solidez el sostén de mi ‘integridad’ interior, con el riesgo de ‘perder piso’ y desmoronarme.
La receta sería ‘sellar’ nuestro interior para retener los ingredientes saludables del afecto y protegerlos de agentes nocivos externos.
Así como el ‘plato de porciones’ delimita los ingredientes necesarios para una buena alimentación, para desarrollar y mantener nuestra fortaleza interior tenemos que asimilar porciones balanceadas de:
· ejercicio físico (practicando un deporte como hobby);
· alegría personal (haciendo lo que disfrutamos- música, pintura, manualidades);
· el compartir con amistades (interactuando emocionalmente desde lo que siento y no lo que debo sentir)
· y convivir en familia (con arraigo, mutualidad, sentido de pertenencia y aceptación incondicional.)
Estos cuatro ingredientes diarios alimentan al cuerpo, a los sentimientos, los pensamientos y al alma con rectitud. El equilibrio de estas porciones de afectos brindará un sentido de estar-bien, de bien-estar integral, con el que podremos tomar decisiones para actuar de forma correcta con nuestra pareja y nuestros hijos.
Entre las cinco familias que hemos acompañado a lo largo del 'reality' televisado, HERMOSA ESPERANZA, la familia García Escobar busca una separación 'constructiva' que rescate recuerdos de cariño y agradecimiento para construir una nueva relación de solidez afectiva para sus hijos. Sin embargo, es dificil, porque el dolor que vive cada uno, lo transmiten a sus hijos contaminándolos de sentimientos de culpa y resentimiento.
Como la receta para carne o atún, hay que sellar nuestras emociones, con una capa de reforzamiento exterior, para contener lo propio y diferenciarlo de lo de los demás.
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