Historia
de la Familia
Los primeros asentamientos humanos integraron sus comunidades en torno al cultivo. Cambió la relación de
nuestros antepasados herbívoros, de ser individual a ser grupal, cuando la
necesidad los obligó a salir de cacería en las praderas. Sobrevivieron
combatiendo juntos, contra enormes mamíferos, descendientes de dinosaurios, formando
la primera organización social. Es cuando surge la familia, término que
comparte raíz etimológica con fames (hambre),
refiriéndose al conjunto de personas que
se alimentan juntas de una misma comida. La diferenciación de funciones de
madre y padre surge cuando comparten el cuidado de los hijos y el trabajo pesado y la cacería, al organizarse como
familia. A lo largo de los años, sigue siendo en torno a la comida, que se
establecen y fortalecen lazos de vinculación y relación interpersonal.Punto de reunión familiar
Sigue siendo la comida el punto de reunión familiar, donde compartimos el deleite, la apreciación, la satisfacción y el placer. Aprendemos a dialogar expresando anécdotas personales y externando emociones. Desgraciadamente, la presión del tiempo y las obligaciones ha desagarrado también este momento de convergencia y convivencia familiar, alejándonos de la convivencia y el diálogo interfamiliar.
Tipos
de familia
En la actualidad, ha cambiado la
organización social de la familia. Ya no solo trabaja el padre sino
crecientemente se ve comprometida la madre, a trabajar para encontrar mayor
equilibrio remunerativo. Ello está desgarrando el tejido familiar con cambio en
los roles tradicionales y ruptura de los
estereotipos- femenino y masculino- al cuidado de los hijos. La familia nuclear integrada por madre, padre e
hijos ahora se apoya en los abuelos y abuelas, transformándose en familia consanguínea, extensa. Además, con el aumento del número de divorcios, surgen
otras formas de organización familiar, ensambladas
con hijos tuyos, míos y nuestros.
Mi
familia
Entendiendo el contexto antropológico de la
organización de la familia podemos analizar a la nuestra con una objetividad
que evita caer en juegos de proyección y contrapunteo de culpas. El entorno
social está comprometiendo nuestra forma de relacionarnos en casa. Padres y/o
madres trabajadores, llegan exhaustos a casa, sin paciencia con los hijos; los
hijos se alejan cada día más, viviendo experiencias totalmente ajenas a los
padres. El padre y la madre sacrifican su relación de pareja, conformándose con
cumplir con la exigencia de ser proveedores de los hijos. La casa se vuelve más
chica, sin posibilidad de desarrollar y respetar espacios de intimidad.
No es de sorprender, entonces que surjan
problemas en la relación interfamiliar.
Ejemplo
de problema
Entre las cinco familias escogidas para el
‘reality’ Hermosa Esperanza de TELEVISA/Nestlé, es representativo que, al
acompañar a cámara sus vivencias cotidianas, encontremos que dos de ellas
tienen problemas de pareja. En el caso de la familia López Ávila, se trata de
una familia ensamblada con: un hijo de la madre, un hijo del padre y dos hijos de ambos
padres. No sorprende que los padres tengan problemas por las diferencias en
edad, en familias de origen, historias, afectos e incluso genética de sus
hijos. Ambos asumieron el compromiso de trabajar como equipo en una familia
extendida, sin embargo, la realidad rebasa al idealismo. No se trata de ‘quién’
tiene razón o no, cuando surge una discusión. Se trata de conocer, aceptar y
negociar una resolución del conflicto. Los pilares del hogar- padre y madre-
tienen que jalar juntos. Para ello, es importante fortalecer su relación como
pareja. Sin espacios físicos y afectivos para desarrollar su intimidad, su rol
de padre y/o madre solo será una representación social, sufriendo sentimientos
encontrados y falta de credibilidad ante los hijos.
SoluciónLos límites en casa se establecen primero, enmarcando un espacio de intimidad que envuelva y resguarde la relación de pareja entre el padre y la madre. Así aprenderán sus hijos a amar. Verán que sus padres tienen una relación entre dos, donde no habrá cabida para la manipulación ni el chantaje. Ambos padres crearán contención a un espacio encapsulado donde guardarán secretos, opiniones o sentimientos de desencuentro, externando sólo un frente común. Esté límite claro entre el padre y la madre, establecerá una unidad de pareja, que permitirá a los hijos respetar el derecho al placer, a disentir, a guardar secretos y a fortalecer su dignidad personal.
La palabra dignidad viene de la raíz
etimológica ‘igneo’ luz, haciendo referencia simbólica a la luz interior que se
enciende con la dignidad. Sin límites claros es fácil destruir el resplandor
que surge de esta luz interior.
Conclusión
Se ha demostrado que antropológicamente, el
hombre forma parejas ‘monógamas’ (con una sola pareja), durante un lapso de 7
años (período instintivo requerido para acompañar el desarrollo de los niños).
Para desarrollar relaciones de pareja de ‘toda la vida’ se requiere de apoyo
‘sobrenatural’. La adhesión a la creencia en un Ser Superior, a una religión o
práctica espiritual son alternativas que permiten desarrollar estos músculos
del alma, necesarios para hacer de una relación ‘natural’, una relación
‘sobrenatural’.

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