Para que
una casa se vuelva hogar tenemos que construir, con cada integrante, una unidad
que sea más que la suma de cada uno.
Así como:
las células del cuerpo se integran en tejido; y el tejido, en órganos; y los
órganos en aparatos y sistemas del cuerpo; cada persona, vinculada
afectivamente con el resto de los miembros de una familia, integran al hogar.
Éste es el núcleo del tejido de nuestra sociedad.
Para que se
dé la integración familiar cada integrante tiene que estar dispuesto a
sacrificar su ‘ego’ por el bien superior de la familia. Dejo de ser ‘yo’ para
volverme familia. La palabra ‘sacrificio’ deriva etimológicamente del latin: facio- sacer (hacer sagrado). La integración familiar brinda la
oportunidad de transformar la cotidianeidad, en una intención superior.
No importa
si se trata de una familia nuclear
integrada por padre, madre e hijos consanguíneos; o de una familia extendida integrada por tios, abuelos etc; o una familia ensamblada con hijos míos, tuyos
y de los dos….La vinculación es afectiva. Al hogar lo integran los miembros que
admitimos en el corazón. Y el hogar no necesariamente ocupa un lugar físico. Donde está el corazón,
están los seres amados…ese es el hogar.
Para
transformar la casa en hogar es imprescindible la convivencia. Con ella, establecemos
lazos afectivos a través de la comunicación intrafamiliar y el entendimiento.
De ello, derivará el afecto, necesario para actuar con buena voluntad. No se trata de medidas disciplinarias impuestas,
sino del desarrollo de vínculos emotivos.
Sin embargo, estos deben surgir de la buena voluntad. El responder con sentimientos
de envidia y resentimiento desarrolla crueldad y maldad. Se deben construir
redes de vinculación enlazando únicamente los buenos sentimientos. El escuchar,
apoyar y ayudar fortalece estos lazos. Se vale disentir. Se vale equivocarse y llorar.
Pero es importante rescatar la buena
voluntad para reparar y perdonar. Es la matriz de cohesión en el hogar.
Ejemplo
Entre las
cinco familias que nos han permitido adentrarnos en su intimidad a lo largo del
‘reality’ televisado, HERMOSA ESPERANZA, la familia Salazar Gil nos recuerda lo
importante que es la colaboración para hacer de una casa, un hogar. Se trata de
una familia ensamblada con padre,
madre, hijos, abuelos y sobrino. Con tantos miembros en una familia, todos de
edades diferentes, nunca falta la discordia.
La palabra
discordia, del latin: dis- sin; cordia-corazón, en su misma raíz etimológica
nos hace entrever la solución…ponerle corazón a las cosas… Con corazón hay buena voluntad…y con buena voluntad ‘
me importa lo que sientes y te quiero ayudar’. Así, surge la colaboración en
familia.
La receta para el alma no solo mezcla a todos los ingredients que integran a la familia; los tiene que cocinar al calor del hogar para tranformar sus sabores diferentes en uno solo, que alimente al alma.
La receta para el alma no solo mezcla a todos los ingredients que integran a la familia; los tiene que cocinar al calor del hogar para tranformar sus sabores diferentes en uno solo, que alimente al alma.

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