miércoles, 11 de febrero de 2015

RECETARIO PARA EL ALMA: AYUDANDO EN CASA


Para que una casa se vuelva hogar tenemos que construir, con cada integrante, una unidad que sea más que la suma de cada uno.
Así como: las células del cuerpo se integran en tejido; y el tejido, en órganos; y los órganos en aparatos y sistemas del cuerpo; cada persona, vinculada afectivamente con el resto de los miembros de una familia, integran al hogar. Éste es el núcleo del tejido de nuestra sociedad.

Para que se dé la integración familiar cada integrante tiene que estar dispuesto a sacrificar su ‘ego’ por el bien superior de la familia. Dejo de ser ‘yo’ para volverme familia. La palabra ‘sacrificio’ deriva etimológicamente del latin: facio- sacer (hacer  sagrado). La integración familiar brinda la oportunidad de transformar la cotidianeidad, en una intención superior.
No importa si se trata de una familia nuclear integrada por padre, madre e hijos consanguíneos; o de una familia extendida integrada por tios, abuelos etc; o una familia ensamblada con hijos míos, tuyos y de los dos….La vinculación es afectiva. Al hogar lo integran los miembros que admitimos en el corazón. Y el hogar no necesariamente  ocupa un lugar físico. Donde está el corazón, están los seres amados…ese es el hogar.

Para transformar la casa en hogar es imprescindible la convivencia. Con ella, establecemos lazos afectivos a través de la comunicación intrafamiliar y el entendimiento. De ello, derivará el afecto, necesario para actuar con buena voluntad. No se trata de medidas disciplinarias impuestas, sino del desarrollo de vínculos emotivos.  Sin embargo, estos deben surgir de la buena voluntad. El responder con sentimientos de envidia y resentimiento desarrolla crueldad y maldad. Se deben construir redes de vinculación enlazando únicamente los buenos sentimientos. El escuchar, apoyar y ayudar fortalece estos lazos. Se vale disentir. Se vale equivocarse y llorar. Pero es importante rescatar la buena voluntad para reparar y perdonar. Es la matriz de cohesión en el hogar.

 
Ejemplo
Entre las cinco familias que nos han permitido adentrarnos en su intimidad a lo largo del ‘reality’ televisado, HERMOSA ESPERANZA, la familia Salazar Gil nos recuerda lo importante que es la colaboración para hacer de una casa, un hogar. Se trata de una familia ensamblada con padre, madre, hijos, abuelos y sobrino. Con tantos miembros en una familia, todos de edades diferentes, nunca falta la discordia.  

La palabra discordia, del latin: dis- sin; cordia-corazón, en su misma raíz etimológica nos hace entrever la solución…ponerle corazón a las cosas… Con corazón hay buena voluntad…y con buena voluntad ‘ me importa lo que sientes y te quiero ayudar’. Así, surge la colaboración en familia.
La receta para el alma no solo mezcla a todos los ingredients que integran a la familia; los tiene que cocinar al calor del hogar para tranformar sus sabores diferentes en uno solo, que alimente al alma.

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